
Soy María Silvera Vergara
Trabajo en la intersección entre neurociencia aplicada al tacto, sistema nervioso y vínculo humano. Mi enfoque parte de una convicción clara: el contacto no es un gesto intuitivo ni meramente técnico, es un lenguaje neurobiológico que el cerebro interpreta, evalúa y recuerda.
Me formé en neurociencia con el objetivo de comprender qué ocurre en el sistema nervioso cuando tocamos y cuando somos tocados, y cómo ese proceso impacta en la regulación emocional, la percepción de seguridad y la calidad del vínculo. Desde ahí desarrollo formación y contenidos que integran ciencia, práctica clínica y experiencia corporal real, sin simplificaciones ni discursos de bienestar vacíos.
Neurociencia del tacto y excelencia profesional en el vínculo terapéutico
Mi trabajo se centra en la neurociencia del tacto consciente: cómo el contacto puede convertirse en un regulador del sistema nervioso cuando está sostenido por presencia, claridad y conocimiento del cerebro. No enseño técnicas aisladas, sino criterio neurobiológico: saber cuándo tocar, cómo tocar y, sobre todo, desde qué estado interno.
Un eje fundamental de mi investigación y enseñanza es el cerebro del terapeuta. El sistema nervioso de quien acompaña no es neutro: modula, comunica y co-regula. Por eso, antes de hablar de intervención, hablo de auto-regulación, percepción interoceptiva y capacidad de sostener seguridad corporal en el vínculo. El tacto empieza mucho antes del contacto físico.


Acompaño a terapeutas, profesionales del cuerpo y personas interesadas en comprender el contacto desde una mirada científica, profunda y aplicable. Mi propuesta no busca impresionar ni prometer resultados mágicos, sino ofrecer la calma de saber que lo sabés: entender qué estás haciendo, por qué funciona y cómo sostenerlo en el tiempo.
La neurociencia del tacto no es una moda. Es una base sólida para construir prácticas más conscientes, seguras y verdaderamente transformadoras. Ahí es donde pongo mi trabajo.